
Cuando el Ego por primera vez entró en posesión de sus vehículos en la Época Lemuriana, no poseía ni cerebro ni laringe. Para llenar esta deficiencia, la mitad de la fuerza sexual creadora, que antes había sido empleada solamente para la propagación, fue entonces dirigida haciaarriba para construir esos órganos por medio de los cuales [...]
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